LA CREATIVIDAD PUBLICITARIA EN LA PICOTA PÚBLICA.

creatividad morales ircom

Escribe: Alberto Morales

A propósito de una conferencia de Umberto Eco.

Quienes estamos metidos en la cosa publicitaria y tenemos ínfulas intelectuales, siempre recurrimos en nuestras conversaciones con extraños a referir al desgaire que García Márquez fue copy en Leo Burnet de México y más recientemente que Willian Ospina trabajó en publicidad antes de dedicarse a escribir.

Era una manera de decir que los publicistas no éramos esos imbéciles fatuos que la gente cree, vacios hasta el tuétano, sumergidos en la “representación”, rodeados de modelos igual de imbéciles y además corifeos del pensamiento light, de la vida light.

Ello obedecía a que identificábamos la función intelectual con esa actividad tan misteriosa y tan nuestra: la creatividad.

Y entonces Umberto Eco, muy diligente él, nos vuelve mierda cuando esclarece que en el mundo contemporáneo la noción de creatividad está muy pervertida.

Se metió a internet y descubrió un millón quinientas mil páginas (¿!) dedicadas al tema y afirma que “todas ellas fueron extraordinariamente decepcionantes”.

Arguye que todas son definiciones comerciales, porque “si bien se refieren a la invención de una idea nueva, no les importa que la novedad sea transitoria, de breve duración, como podría ocurrir con la idea del creativo publicitario, que encuentra una frase nueva para lanzar un detergente, sabiendo perfectamente que enseguida quedará obsoleta por la respuesta de la competencia”

En lo que a mí respecta, la creatividad me tiene sin cuidado. Presto toda la atención, prestamos toda la atención en nuestra empresa a ejercer responsablemente la comunicación, una comunicación por objetivos, más que una comunicación, unos procesos de comunicación publicitaria capaz de lograr objetivos, el resto es retórica.

Tal vez sea el desespero de nuestros “creativos” el que inundó de banalidad este oficio tan respetable.

¿Esa vocación efímera de la “creatividad” publicitaria debería ponernos a pensar?.

OCTUBRE 27 DE 2008 – Hernán Nicholls.

Escribe: Alberto Morales.

Recién nos enteramos del fallecimiento de Hernán Nicholls.

Fue un hombre extraordinario, un pionero, un ejercicio diario de inteligencia y de creatividad, un maestro para quien el conocimiento tenía su razón de ser en tanto fuera compartido.

Formador de una generación de hombres y mujeres de la publicidad, Hernán no se limitó (no podía limitarse) solo al ejercicio de la estrategia. Fue un hombre culto, un gran lector, un escritor temprano, un esotérico, un mago de oz, un quijote sin mancha.

Claro que tenía defectos. Todos.

Pero era tan poderosa, tan gigantesca, tan demoledora la suma de sus virtudes, que esos defectos se fueron haciendo imperceptibles.

Paz en la tumba a este hombre excepcional.

¡OJO, que la estupidez se abre paso!

Escribe: Alberto Morales

La pregunta es: ¿habrá una crisis de la inteligencia?

Mire usted qué cosa complicada: Se está hablando en los tiempos de la posmodernidad de la denominada  “crisis de la razón”. Es la consecuencia de los estragos de la brutal mercantilización que invade todas las esferas, incluso las esferas  del pensamiento.

De esto, de la manera como el pensamiento se ha venido extraviando, es de lo que quiero hablar hoy.

Que Putas es Arquicultura…Expectativa

La derrota del pensamiento

Escribe: Alberto Morales

Un análisis formidable del filósofo Alain Finkielkraut, capaz de explicar las razones de la estupidez colectiva.

 

Claro que usted lo ha notado.

Es una tendencia que se deja oír por la radio, la ve usted en las noticias de televisión, explota en las revistas de farándula, rebota en los periódicos y se apodera de las conversaciones cotidianas… es el imperio de lo “Light”. 

¡Se nos vino encima el mundo liviano!

Ahora es así, nos dicen. Son los tiempos modernos. Leer el resto de esta entrada »