Escribe: Alberto Morales
El piano comienza con un ritmo cadencioso que atrae de inmediato la atención de esa multitud recién llegada a “El Timbalero”. Todos parecen extasiados cuando se deja venir la voz portentosa de Bobby Cruz que grita cantando:” ¡Oye, te traigo la peregrinadora! ¡Hay aja!”.
Ese piano con su ritmo endemoniado se mete sin pedir permiso por la piel y por los huesos de los asistentes que ya se mueven como él quiere. Entonces empiezan a sumarse uno a uno, todos los instrumentos de la orquesta. Ahora es la caja la que acompaña al piano sin modificar el ritmo, y después se suma la tumbadora, y llegan los bajos, y arriba el bongó – el baile se calienta- suenan los timbales y en ese momento el guaguancó explota por fin, ya íntegro, delirante, con el retumbar de las trompetas y el coro que canta: “tin- marín- de- dos- pingüé- cucara macara- que- títere fue”. ¡Es la locura! Leer el resto de esta entrada »














