BUENO, PERO SI ESTAMOS EN LA ERA DE LAS MARCAS, ¿QUÉ ES LO QUE LAS MARCAS TIENE QUE DECIR?

bolsa en la cabezaEscribe: Alberto Morales


Se sigue confundiendo la información con la comunicación. La gente del mercadeo y la publicidad dice públicamente cosas diferentes a las que hacen, y eso es un pecado mortal.

La publicidad se mueve en un mar de contradicciones.

Nadie pone en duda que la agitación del mercado de competencia y el poder de los consumidores ha perfilado la era de las marcas.

Todos los expertos confluyen en afirmar que como mantener ventajas competitivas en las ofertas de bienes y servicios es cada vez más difícil debido a  la velocidad con la que se mueve la información en el mundo contemporáneo, son las percepciones de las marcas las que desencadenan la decisión de compra.

Es razonable pensar entonces que todos los esfuerzos estratégicos de comunicación se centren en conquistar una percepción en beneficio de la marca, pero no. No es eso lo que ocurre.

Pareciera que tanto empresarios como publicistas son incapaces de sacudirse del influjo del producto.

Eche usted un vistazo a los comerciales de televisión que están en el aire, a los anuncios de prensa y mirará un desolador paisaje de información, que no de comunicación, en torno a lo que hacen los productos.

Haga usted todos los esfuerzos de concentración y no encontrará más de tres compañías que estén concentradas en lo que deben concentrarse, en generar una percepción de marca consecuente con sus intereses.

Se está volviendo una peligrosa constante que los líderes del marketing y los publicistas hablen en la academia y en las reuniones públicas de una cosa y se vayan para sus oficinas a hacer otra cosa.


HAY QUE RECONOCER, CON MUCHA PENA, QUE TAMBIÉN HAY MARCAS ESQUIZOFRÉNICAS.

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Escribe: Alberto Morales

PARA LA MUESTRA: DAVIVIENDA.

Sí, claro, habrá quién me diga que cualquier encuesta de recordación de un mensaje publicitario asociado a una marca registraría un impresionante top of mind para la muy célebre campaña “su dinero puede estar en el lugar equivocado”.

Este leit motiv se convirtió en un argumento peremne. Lleva años al aire.

Se supone que la mayor estupidez en publicidad es cambiar un tema que esté funcionando.

Intuyo, no obstante, que hay una confusión.

El mensaje tiene una gran recordación porque se trata de piezas bien hechas, verosímiles, en las que el humor fino es recurrente y, a no dudarlo, despiertan siempre una sonrisa.

Pero ¿es recordación lo mismo que efectividad?

¿A qué se está asociando la marca?

Un texto de estudio afirma que marca no es la razón social de una compañía, marca no es el nombre de un producto, marca es lo que el consumidor y el no consumidor piensan cuando escuchan el nombre de la compañía o del producto.

¿Qué piensa la gente cuando escucha la palabra DAVIVIENDA?

¿Acaso que su dinero puede estar en el lugar equivocado?

Creo que, de repente, una investigación seria en torno a la personalidad pública proyectada por esta marca podría llevar a nuevas reflexiones.


En la era de la Arquicultura comunicacional, el mensaje apunta a las creencias

Escribe: Alberto Morales

Mensajes centrados en las características del producto, en lo que éste hace o para qué sirve, son un reflejo del pasado.
Los mensajes de la nueva era tendrán que ver con la relación existente entre el bien o el servicio y lo que el consumidor piensa, lo que el consumidor cree.
A eso apunta la reflexión que quiero aportar hoy.
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A la mierda el posicionamiento

Escribe: Alberto Morales.
 
Es una especie de “San Benito”, de cliché recurrente, de frase manida. Se para usted frente a un publicista, de los de ahora y de los de antes, y muy rápidamente oye pronunciar la palabra “posicionamiento”. Sorprende incluso que al lado de especulaciones en torno al  Customer Relationship Management, al Below  the line, al branding, al prosumidor, al “one to one”, la palabreja “posicionamiento” serpentee por entre los anglicismos y se aferre al léxico de los publicitario y de los hombres de mercadeo nuestros, en una demostración expresa de que lo que más hace falta por estos lados es la capacidad de reflexión.Porque ocurre que si alguna de las escuelas publicitarias hace parte de la visión más atrasada del consumidor, esa es la del “posicionamiento”. Leer el resto de esta entrada »